Arrogancia soberbia y vanidad.

MEDITACIÓN.
Por Rubén Ronquillo.

Me paré en una esquina, la gente no camina ahora corre hay prisa, prisa ¿ y para que esa prisa ? si corriendo o trotando, tarde o temprano estarás cara a cara, frente a tu programado y no grato destino.

El ambiente es pesado, caras meditabundas cuyo rictus ¡¡¡ terror !!!, ya no hay un hastaluego, ni besos ni saludos y hasta los enamorados desconfían de su amor.

Todos solo están en la espera, de un desastre inminente que sí y no, o no o sí… sucederá. Yo como siempre iluso, esperando milagros y que quizás si vendrá, pero éste ingenuo intuye…que no vendrá.

Pasará la borrasca, pasará la tormenta, el desastre se irá y espero si no muero, que sirva de lección y que nos demos la mano como antaño, abrazos como hermanos.

Pero allá en mi inconsciente, sub-conciente y conciente se que es una utopía, el hombre por natura olvida la ternura, olvida la piedad y solo si está en riesgo se llena de humildad y olvida su natural maldad.

Pero cuando pasa el desastre olvida la piedad, se quiebra aquella que un día fue pureza y soladiridad y sigue tropezando con esa misma piedra, en donde están grabadas arrogancia, soberbia y tambien vanidad.

RRRRPrlmavera2020.

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