El padre.

El día del “padre “
Por mucho tiempo he sentido envidia de quienes podían decir “papi “ “papito “ o simplemente “ viejo “ , has estado tan lejos que no sé cómo llamarte, así que te diré simplemente “ Padre”
No he podido entender aún quien es el más afectado a lo largo de los años con el abandono, tu, que te perdiste el proceso de mi crecimiento o yo, que fui privado de tu presencia.
No estuviste en mis momentos más importantes de mi infancia, ni cuando me lastimé la rodilla, me rompí el brazo, y mucho menos cuando tuve mi primera pelea o cuando aprendí a andar en bicicleta, ni cuando me enamore por primera vez, tu “ausencia “que por mucho tiempo, no me buscastes, o hablar o intentar compensar fue tarde, lo que no vivimos juntos, nunca pudimos recuperarlo, me es tan difícil hablarte de esto sin llorar, sin que me tiemble la voz y sin sentir que quizás te exijo demasiado, pues a veces pienso también que hiciste lo que pudiste aunque eso no haya sido mucho.
Por alguna razón te fuiste de la casa, sé que debes haber tenido alguna buena excusa, no te culpo por eso, soy lo suficiente maduro para entender que las personas en ocasiones no logran ponerse de acuerdo, y vivir separados es la mejor forma de existir en equilibrio y en paz.
Sin embargo, en todo este tiempo olvidaste que yo fui la víctima inocente del asunto, porque tenías que alejarte de mí, si yo no decidí venir al mundo, contigo ausente ¿puedes explicarme esto? lo que sea, pero no logro entender tus razones para alejarte de mí, cuando lo único que hice fue quererte en mi vida.
Siempre soñé que aparecías cuando me caía y con una sonrisa me levantabas, o estaba en problemas, me salvabas y me rescatabas de los conflictos, pero era solo una ilusión, tu no estabas, y por más que te buscaba entre la gente, simplemente no aparecías. En algún momento cuando me llegó la adolescencia, te dejé de buscar, entendí que no volverías, no sé qué dolió más, tu ausencia o tu silencio, que para los efectos es lo mismo.
En ningún proyecto de mi vida estuviste, que ni sabes quién soy porque no me conoces, porque nunca tuvimos una charla que hiciera que nos conozcamos más, que te pudiera contar que me encanta cantar, que la música es mi cable a tierra, que tengo amigos que me consideran una buena persona, que tu hijo es una buena persona.
no te guardo rencor, solo que hay heridas que tardan mucho en sanar, alguien me dijo hace mucho tiempo, que en realidad, esas heridas no se curan nunca, sólo están ahí para recordarnos que somos humanos y que en el camino alguien nos hirió de tal manera que todas las alegrías del mundo, no compensan el dolor provocado .
No sé, solo el tiempo dirá, por ahora, solo recuerdo el dolor de no tenerte, te repito una vez más: Cuando necesites de mi vuelve a buscarme pues yo estaré esperando ese día y no te negaré la atención y el cariño que durante tanto tiempo tú me negaste a mí.
Perdóname si alguna de las palabras que he dicho te ha ofendido, esta no ha sido exactamente mi intención al decirte lo que acabo de haber escrito; espero que me comprendas y puedas hablar algún día conmigo pues aún te extraño y quisiera que formemos una verdadera relación de padre a hijo.
Dedicado a Javier, Daniel y Jesús
Autor Federico Valentín Andrade Flores Escritor y Poeta de Coatzacoalcos Veracruz

El poeta y sus amigos.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s